Masaje Kogo, sus técnicas paso a paso

Natalia de Cortabitarte es facialista experta en técnicas orientales y la creadora del masaje Kogo que bebe del tradicional masaje Anma (sucesor del Kobido), la técnica rusa de liberación miofascial y el linfodrenaje y la multireflexología facial vietnamina; y que ganó el premio al Mejor Protocolo de Autor en la última edición de Salón Look.

En Oriente, la belleza se entiende como un estado de armonía total. Por eso, los terapeutas tratan a las personas integrando todos los aspectos de su vida. Con esta filosofía de entender a la persona como un todo nace el masaje Kogo: “Esta técnica, más que un tratamiento, es una filosofía de vida donde también se contempla una buena dieta, unas pautas de vida para reducir el estrés y unos cuidados específicos”, explica su creadora, la facialista Natalia de Cortabitarte.

Y es que para tratar el envejecimiento del rostro es necesario revertir el proceso de inflamación, que es a su vez causado por un montón de desencadenantes de nuestro día a día: el estrés, nuestro ritmo de vida acelerado, la mala alimentación, las malas energías que vamos absorbiendo… “Las maniobras del masaje Kogo buscan precisamente frenar este proceso de inflamación que se refleja en el exterior y liberar de nuevo un estado de calma que se traduzca en un rejuvenecimiento del rostro global”, explica la experta.

Asimismo, el masaje Kogo busca “eliminar los líquidos que se generan debajo de la piel, ya que estos líquidos pesan y descuelgan completamente el tejido. Cuando esto sucede, el rictus nasogeniano cae y aparece el doble mentón”.

Masaje Kogo

Diagnostico previo

“Antes de proceder al masaje es necesario llevar a cabo un diagnóstico personalizado mediante el método Bo Shin (diagnostico oriental japonés de estudio del rostro)”. En esta primera toma de contacto, el terapeuta se centra en leer la piel mediante movimientos lentos y sutiles y precisión milimétrica: “hay que determinar cuál es el estado de la piel, si le falta nutrición, si está deshidratada, si presenta carencia de energía, está desmineralizada… De esta manera, la profesional podrá adaptar el masaje a las necesidades de cada persona, estimulando una serie de puntos u otros según su problemática. Posteriormente, mediante distintas maniobras de masaje, la profesional incidirá sobre los meridianos situados en la cabeza y puntos de multireflexología facial”, nos detalla Cortabitarte.

Las técnicas, paso a paso del masaje Kogo

1. Linfodrenaje y movimiento de las fascias.

El protocolo empieza con un masaje neurosensorial. Se trata de una serie de movimientos lentos que preparan tanto el tejido como a la persona interiormente. “Introducimos ambas manos en el cuero cabelludo del cliente y, utilizando las yemas y la eminencia tenar, desplazamos el tejido de la cabeza para movilizar la fascia de la zona”. Con esto conseguiremos irrigar el riego sanguíneo y movilizar pequeñas contracturas o adherencias del tejido al hueso, que son las precursoras de las arrugas (de ahí que este masaje sea, también, preventivo, y se recomiende desde una edad temprana).

“Igualmente, se estimulará el sistema nervioso con la profundidad del movimiento y con el ritmo que se irá imprimiendo durante todo el masaje. Es necesario generar desde el comienzo de la sesión un flow, imprescindible para que la persona libere ciertas hormonas, entre ellas, las endorfinas, que aflorarán en el rostro al final del tratamiento”.

2. Tecnica Shrink tissue.

Es el movimiento más representativo y novedoso y ayuda en el “encogimiento” del tejido para eliminar los líquidos y la grasa instalada en la zona del doble mentón con el fin de rejuvenecer el óvalo facial, nos explica la experta. Así se hace: “Colocamos los dedos índice y pulgar sujetando el tejido que se encuentra por debajo del mentón y realizamos un deslizamiento continuado en los tejidos hasta llegar a la zona de la clavícula”. Lo que conseguimos con esto es drenar el líquido junto con la grasa hacia los canales linfáticos.

Después, visualizamos cuatro líneas en el cuello hacia los dos lados, de manera que, en total, serán ocho líneas. Recorrer estas líneas imaginarias y trabajarlas para conseguir drenar ambos lados del cuello”. Se trata de una zona realmente sensible y vascularizada, por lo que es preciso realizar movimientos sutiles y con una profundidad media. De hecho, este tipo de maniobras no se aconsejan en personas de avanzada edad o con niveles de tensión en desequilibrio.

3. Técnica Feed tissue

“Llegados a este punto, el estado del rostro ya ha empezado a cambiar, se han eliminado los depósitos de líquido intersticial retenidos en el tejido facial”, por lo que la piel está muy receptiva y podemos aplicar producto. En su caso, la experta utiliza una crema a base de rosa damascena de Bulgaria y extractos calmantes de caléndula y aceite de jojoba. “No se debe utilizar ningún tipo de aceite porque la velocidad que hay que imprimir a los movimientos provocaría un calentamiento excesivo de la piel, un rozamiento innecesario y, por ende, un enrojecimiento de la misma”.

En esta fase, la mano derecha ejerce un movimiento de zigzag en el surco nasogeniano, que provoca la activación de la zona y pequeñas microrroturas en el tejido para poder eliminar las arrugas. Mientras tanto, en el lado izquierdo, “los dedos índice y corazón realizarán sobre el tejido el ‘movimiento del dedo caminante’, que recolocará el tejido y alisará la zona tratada al mismo tiempo”. Es un movimiento difícil, pues requiere ser diestra con ambas manos al mismo tiempo. El objetivo es irrigar toda la zona para transportar el “alimento”. “Además, se crea una leve hiperemia que aumentará la producción de colágeno y elastina, mejorando la elasticidad de la piel de manera automática”.

4. Técnica Tighteen tissue.

Este último paso es determinante. “Nuestro cerebro funciona con dos hemisferios y, cuando recibe un masaje, trata de descifrar qué es lo que está pasando. Esta última fase es tan rápida en los movimientos de arrastre, percusión y amasamientos que el cerebro es incapaz de comprender el movimiento y se mantiene en alerta”.

Lo que conseguimos es producir la tensión muscular gracias a la que alcanzaremos el efecto lifting. Los movimientos deben ser realizados, advierte la facialista, con mayor precisión si cabe y mayor presión, sin que llegue a molestar. “En este caso, el movimiento se realizará con las dos manos unidas apoyadas en los dedos pulgares. Dejaremos fijo el dedo corazón de ambas manos y estiraremos el resto de los dedos. El movimiento recorrerá de abajo a arriba, partiendo del centro de la mandíbula hacia la parte baja del pómulo. Técnicamente hablando, hay que recorrer el músculo depresor desde el ángulo de la boca hasta llegar al cigomático mayor, repitiendo el movimiento de arrastre 3 veces”.

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Masaje Kogo

Los pormenores del masaje Kogo

  • Cuánto dura: La duración de la sesión será de hora y media. La primera media hora se dedica a realizar un correcto diagnóstico (según el método oriental Bo Shin) y, posteriormente, se realizará el masaje, que dura aproximadamente 1 hora.
  • Cada cuánto se recomienda: El número de sesiones dependerá del estado de los tejidos. Si existe una excesiva inflamación se requerirán entre 1 y 2 sesiones semanales durante 4 semanas. Después, a modo de mantenimiento, se aconseja realizar 1 sesión al mes.
  • Qué conseguimos: el objetivo es redefinir el óvalo facial y alcanzar un rejuvenecimiento total del rostro. Otros resultados visibles, más concretamente, son un retensado de los tejidos, una reducción del doble mentón, luminosidad y lozanía en la piel, además de una gran hidratación.
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lorena